¿Cómo ser una mejor madre y generar conexión con los hijos?

Si alguna vez te has preguntado como ser una mejor madre, puede que después de leer este post dejes de hacerlo.

En nuestra vida hay muchas distracciones que nos alejan de lo verdaderamente importante. Pon el foco en la conexión con tus hijos y tendrás buena parte del trabajo hecho.

Ser una mejor madre para tus hijos

Para ser una mejor madre para tus hijos sólo tienes que ser tu misma en tu mejor versión.

No existe la madre perfecta porqué no somos perfectos. Cada madre hace lo mejor que puede en el momento de la vida en el que se encuentra. Sin embargo, ser madre es una gran responsabilidad y una enorme oportunidad para crecer y aprender junto a nuestros hijos. Por eso, lejos de juzgarnos y culparnos a nosotras mismas, debemos aprovechar ese momento para crecer y convertirnos en nuestra mejor versión.

Así que vayamos a lo importante. ¿Qué es lo que tus hijos necesitan?

1. Ser tratados como seres soberanos que son y tener libertad para tomar sus propias decisiones.

En general, como los hijos los concebimos biológicamente nosotras, tendemos a pensar que son de nuestra propiedad y que tenemos el derecho a decidir qué hacer con ellos porqué somos sus madres y sabemos lo que les conviene. Sin embargo, los niños son seres humanos separados de nosotras que brillan con su propia luz y que tienen el derecho de desarrollarse con libertad para convertirse en quiénes están llamados a ser.

2. Tener libertad para cometer sus propios errores.

Muchas veces intentamos que no hagan esto o aquello para evitar que cometan errores que hemos cometido nosotras en el pasado. Esto es, en realidad, privarles de la posibilidad de equivocarse y de aprender de sus propios errores.

3. Que estés presente la mayor parte del tiempo que estás con ellos, que estés disponible para ellos y dispuesta a escucharles.

4. Sentirse conectados contigo a nivel profundo.

5. Que les pongas límites cuando sea necesario pero sin imposiciones, gritos ni castigos. Que nos preocupemos de sus necesidades y que procuremos siempre buscar la armonía y la negociación para encontrar un espacio intermedio.

Todas estas necesidades tienen que ver con sentirse seguros, valiosos, importantes y queridos. Y es esto lo que debemos transmitir a nuestros hijos cada momento que pasamos con ellos. Especialmente, en aquellos momentos más complicados  de gestionar. Cuando nuestro hijo pierde los papeles hemos de tratar de no reaccionar y responder siempre con calma a aquello que necesita. Y esto no significa dejar que tu hijo que haga lo que quiera en todo momento. Se trata de profundizar y no quedarse en lo superficial. Hemos de pensar que el comportamiento sólo es la punta del iceberg y que debajo de él puede que se escondan necesidades, miedos o frustraciones. Nuestra respuesta deberá siempre ir dirigida a lo que hay debajo del comportamiento y no al comportamiento en sí mismo.

Empieza por ti misma y aprende a cuidarte

Ahora toca hablar de nosotras y de nuestras propias necesidades.

Probablemente, habrás tenido la sensación de ser una mejor madre en aquellos momentos de tu vida en los que te has sentido mejor contigo misma. Esto no es casualidad. Nuestro estado de ánimo y nuestra energía vital emite una frecuencia vibracional que puede ser más alta o más baja y tiene un impacto directo en nuestro entorno, y como no, en nuestra relación con los hijos.

Para sentirte bien contigo misma es necesario:

  • Cuidarse a nivel físico y mental (dormir bien, llevar a cabo una alimentación sana y que te proporcione energía, mantenerse activa, tener objetivos que te ilusionen, mantener buenas relaciones sociales, etc).
  • Escucharse a una misma. Debemos poner la atención en nosotras para saber cómo estamos y qué podemos hacer para estar mejor. Consiste en preguntarse varias veces al día: ¿cómo estoy?¿cómo me siento?¿Qué puedo hacer para sentirme mejor? Ej: si estoy cansada quizás es buena idea bajar un poco el ritmo e irse a la cama antes. Parece muy simple y realmente lo es. Sin embargo, en el día a día saltamos de una tarea a la otra, de aquí para allí…y nos olvidamos de atendernos a nosotras mismas.
  • Observar los propios pensamientos sin juzgarlos y darse cuenta de que sólo son pensamientos. Es muy importante tomar consciencia de que no somos lo que pensamos. Este es el primer paso para dejar de creerse los pensamientos como reales y tomar el control de nuestra mente. Observa también si hay pensamientos que se repiten. Así puedes detectar patrones de pensamiento y trabajar en ellos. Lo creas o no tus pensamientos te estan afectando en tu vida y también en la relación con tu hijos. Imagínate que tu hijo está teniendo un comportamiento difícil. Podrías pensar que lo hace expresamente para retarte o que lo está pasando mal, que es pequeño y que todavía no ha aprendido a gestionar sus emociones. La acción (el comportamiento del niño) es la misma, pero la reacción (causada por nuestra interpretación personal de su comportamiento), puede ser muy distinta. En el primer caso, puede que reaccionemos mal e impongamos a la fuerza nuestra voluntad para retomar el control de la situación. En el segundo caso, puede que seamos más comprensivas y que le expliquemos las cosas con calma.
  • Observa tus emociones. Cuando te sientas mal pregúntate:¿qué he pensado mal?¿qué pensamiento negativo ha alimentado mi malestar?

Para cuidar de nuestros hijos hemos de ser capaces de cuidar de nosotras mismas primero. Pon el foco en tu interior para tomar consciencia de tus pensamientos y emociones y descubrir lo que ocultas detrás de todas tus reacciones más impulsivas. Descubre qué miedos ocultas y qué heridas del pasado no sanadas. Cuando seas consciente de ellos trata de aceptarlos y de entenderlos. Puedes buscar ayuda, si la necesitas, pero debes curarte las heridas y superar tus miedos. De esta forma, cuando tu hijo ponga el dedo en la llaga ya no vas a reaccionar porqué habrás atendido tu herida. Tampoco vas a proyectar tus miedos en él porqué ya los habrás superado o estarás en proceso de hacerlo.

Céntrate en conectar con tus hijos

Mantener la conexión con tus hijos debe ser tu estrella de navidad.

En todos los viajes es importante saber hacia dónde nos dirigimos para poder avanzar en la dirección adecuada. En el viaje de ser madre pasa lo mismo. Pregúntate hacia dónde quieres ir.¿Cómo quiero que sea la relación con mi hijo dentro de 30 o 40 años? La mayoría de la gente desearía tener conexión con sus hijos. Sinembargo, la mayoría de nosotros no estamos en la buena dirección.

El paradigma de la sociedad actual está basado en idea de que la conexión se logra corrigiendo a los hijos, pero esto no es así. Cada vez que imponemos algo a nuestros hijos, que no les escuchamos, que les castigamos o que los mandamos al rincón por haberse portado «mal», los estamos alejando de nosotros y estamos creando una profunda desconexión entre ambos.

Si quieres promover la conexión con ellos deberás:

1. Apartar tu ego.

2. Escuchar con los ojos y el corazón.

3. Llevar toda tu atención al aquí y ahora con tus hijos.

4. Dejar de etiquetar tus hijos o sus comportamientos como «buenos» o «malos».

5. Ser abierto y sintonizar conscientemente con ellos.

6. Crear negociación y tratarlos como seres soberanos que son.

Cuando estamos conectados con alguien sentimos que nos entiende, que nos acepta y que nos ama tal y como somos.

Suelta el control. Deja de querer controlarlo todo

El estrés que genera el querer controlarlo todo causa también una desconexión contigo misma y con tus hijos.

Los adultos nos pasamos el día intentando controlar toda nuestra realidad para que sea como creemos que debería ser. Pero esto sólo nos trae sufrimiento y no nos deja disfrutar de nuestro presente. Igual nos pasa con nuestros hijos. Contínuamente controlando que hagan las cosas bien, que no se hagan daño, que no hagan aquello, que no hagan lo otro, que cenen a la hora, que no terminen tarde, que se vayan a dormir pronto, que recojan los juguetes,..uffff ¡es muy cansado!

Personalmente, reconozco que ha habido momentos de mi vida en los que he querido controlarlo todo. Pero,¿sabes que pasa? Que no se puede,¡es imposible! No sirve de nada y lo peor es que lo pasas mal. No nos podemos responsabilizar de todo lo que pasa en nuestro alrededor. Debemos asumir que únicamente tenemos control sobre nosotros mismos. Esto no quiere decir que si vemos a nuestros hijos que estan haciendo algo peligroso nos quedemos sin hacer nada.¡Es lógico! Pero hay muchas otras cosas que queremos controlar y que no son importantes. Y además, no todo depende de nosotros.

Una cosa que he detectado que solemos controlar mucho y que puede generar mucha tensión con los hijos es el tiempo. Vivimos en la sociedad de las prisas. En el día a día, nuestros horarios están bastante marcados y tenemos que llegar a tiempo a muchos sitios. Sin embargo, nunca intentes explicarle a un niño pequeño que vaya rápido porqué llegáis tarde porqué no lo comprenderá y te vas a enfadar más.

Los niños tienen una concepción muy distinta del tiempo. Ellos viven siempre en el aquí y en el ahora. Lo mejor es hacer las cosas con tiempo y dejar las prisas a un lado, así evitaremos el estrés y las tensiones por no llegar a la hora.

Encuentra la seguridad dentro de ti

A veces, tenemos la sensación de no saber si estamos haciendo las cosas bien y tenemos dudas en relación a cómo deberíamos actuar ante determinadas situaciones o comportamientos de nuestros hijos. Aparecen, en nuestra mente, nuestros pensamientos acerca lo que es más o menos correcto, los pensamientos sobre lo que nos dirían nuestros padres, lo que nos dictan los patrones sociales, lo que hemos leído que está bien o qué está mal, etc. Sin embargo, si permites que todas esas voces tomen demasiado protagonismo llegará un momento en el que no sabrás dónde estás ni porqué.

Creo que es importante encontrar esta seguridad dentro de nosotros, la que nace de esta sabiduría mucho mayor y que compartimos todos los humanos: nuestra consciencia. Procura hacer aquello que sientas que está en sintonía contigo mismo, aquello que te haga sentir paz. Esto se llama actuar desde el corazón, desde un lugar en el que el error no es posible.

Espero que este post te haya ayudado o inspirado. Si te apetece, me encantará que me dejes un comentario explicando cuál es, en tu caso, aquél aspecto que más dificulta la buena conexión con tus hijos.

Te deseo una maternidad muy feliz y que compartas momentos mágicos de presencia con tus hijos.

¡Nos vemos por aquí!

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